CULTURA
No es un tótem ni un adorno. El chemamüll es una figura sagrada que acompaña el viaje del espíritu de quien murió. Te contamos qué significa y cómo mirarlo con respeto.
Si caminas por el sur de Chile, tarde o temprano te encontrarás con una figura alta de madera, de rostro sereno y brazos cruzados sobre el pecho. Es un chemamüll, y detrás de su forma sencilla hay una de las tradiciones más profundas del pueblo mapuche.


En mapudungun, che es "gente" o "persona" y mamüll es "madera". Chemamüll quiere decir "persona de madera". No es un retrato exacto: representa el aspecto y el espíritu de alguien.
Su uso principal es funerario. El chemamüll se ponía en la cabecera de la tumba, en el cementerio mapuche o eltun, para señalar dónde descansaba la persona. Pero su tarea no termina ahí: según la tradición, acompaña el viaje del espíritu hacia el otro mundo y lo ayuda a reunirse con sus antepasados. Por eso muchos se instalaban solos, mirando al mar o hacia un horizonte importante para la comunidad.
También aparecen en espacios ceremoniales como el nguillatun. Ahí no representan a un difunto, sino a las fuerzas que conectan los distintos mundos.
Hay chemamüll masculinos y femeninos. La figura de nuestra foto, por ejemplo, tiene rasgos de mujer. A veces se ponían en pareja cuando dos muertes ocurrían cerca en el tiempo.
Se tallan en un solo tronco de maderas nobles y duraderas, sobre todo roble pellín y laurel; también se mencionan coigüe, lenga y canelo. Miden entre 1,5 y 3 metros o más. Los más grandes estaban reservados a personas de autoridad, como un longko o una machi.
La tradición pedía buscar el árbol en el bosque, pedirle permiso y hacer una rogativa antes de cortarlo. La forma se guiaba por sueños (pewma) y visiones. Al terminar, se plantaba con cantos y oraciones.
Un chemamüll no está pensado para durar para siempre. Para muchos sabedores mapuche, lo correcto es que la madera envejezca con la lluvia y el sol y vuelva a la tierra, igual que la persona que representa. Por eso los que están en museos, como el del Museo Chileno de Arte Precolombino, se consideran fuera de su ciclo.
Hoy se siguen tallando, con hachas, azuelas y también motosierras para los cortes grandes. Además de su uso ceremonial, el chemamüll se ha vuelto un símbolo de la presencia y la resistencia cultural del pueblo mapuche.
En nuestras salidas a Nahuelbuta caminamos por territorio mapuche, y contar estas historias en el camino es parte de la experiencia.

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